martes, 20 de agosto de 2019


El vino de las Californias

Tal vez no hayan oído hablar de “las Californias”, originalmente dos provincias de la Nueva España. Los que crecimos en el centro de México estamos acostumbrados a pensar en dos entes totalmente separados – el estado de Baja California, en México, y el estado de California, en Estados Unidos.

Pero el tiempo que viví en Ensenada me enseñó una realidad diferente. En esa época no había internet, ni teléfonos celulares, mucho menos Facebook y Whatsapp, que nos han colocado en un mundo en que las distancias no parecen ser reales. En esos años me di cuenta de lo realmente lejos que está la península del resto del país, y que el estado de California es una parte integral de la vida de los bajacalifornianos – ¡y eso desde el año de 1769!

No es sorprendente que pensemos de esa manera; es muy difícil encontrar un mapa de climas que incluya toda la costa oeste de Norteamérica; los climas de Estados Unidos se acaban en la frontera con México, y viceversa. Este mapa sí muestra los climas de todo el continente:



Se aprecia en el mapa la corriente fría que baja desde Alaska por toda la costa oeste, causando tanto la famosa neblina de San Francisco como la que enfría las uvas en los valles de Baja California – y los de Sonoma, Santa Bárbara, Temécula, etc.

Otro de los pocos mapas de climas que he podido encontrar que muestran alguna continuidad entre los dos estados es este de provincias bióticas:

     

Las provincias bióticas son regiones en que se da un cierto tipo de vegetación, y en el mapa se aprecia claramente que las diferentes provincias coinciden con las diferentes AVAs de California. El artículo que acompaña el mapa comenta la necesidad de enfocarse más en las regiones naturales que en las líneas divisorias políticas al estudiar la biología de las mismas.


En este mapa se aprecia la geología de la región; la línea divisoria entre México y Estados Unidos simplemente atraviesa el entorno físico. La Sierra de Juárez del otro lado de la línea se llama Laguna Mountains – ambas son parte del sistema montañoso denominado Cordillera de Norteamérica. Los suelos del valle de Temécula y los del valle de Guadalupe tienen la misma composición arenosa granítica.

Valle de Guadalupe
Valle de Temécula
La liga entre California y Baja California no solamente es geográfica – es histórica. Hablando de vino, los sarmientos con que iniciaron los primeros viñedos del estado norteamericano fueron llevados desde la península – la entonces llamada Antigua California – y fueron plantados por manos indígenas, por los nativos que acompañaron a los misioneros y los soldados a fundar la Nueva California. No fue fray Junípero Serra, y no fue en San Diego; estos temas los abordo en mi libro, “Vinicultores de las Californias Hispanas.”

Es increíble pensar que lo que ahora es la megalópolis de Los Ángeles en la primera mitad del siglo XIX era una gran región vinícola, con cientos de miles de parras en los ranchos de la zona. O que los comienzos de la vinicultura en Sonoma y en Napa se remontan a la época mexicana, cuando el general Mariano Guadalupe Vallejo repartía ranchos y sarmientos entre sus familiares y allegados.



Dadas todas estas circunstancias, no es sorpresa encontrar la clara similitud entre los vinos de ambas regiones – potencia aromática y alcohólica, frutalidad intensa, gran cuerpo. No nos debe asombrar, pues comparten terruño e historia.

En la próxima ocasión hablaré del gran vino de Los Ángeles - el Angélica.

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