El vino de las Californias
Tal vez no hayan oído hablar de “las Californias”,
originalmente dos provincias de la Nueva España. Los que crecimos en el centro
de México estamos acostumbrados a pensar en dos entes totalmente separados – el
estado de Baja California, en México, y el estado de California, en Estados
Unidos.
Pero el tiempo que viví en Ensenada me enseñó una realidad
diferente. En esa época no había internet, ni teléfonos celulares, mucho menos
Facebook y Whatsapp, que nos han colocado en un mundo en que las distancias no
parecen ser reales. En esos años me di cuenta de lo realmente lejos que está la
península del resto del país, y que el estado de California es una parte
integral de la vida de los bajacalifornianos – ¡y eso desde el año de 1769!
No es sorprendente que pensemos de esa manera; es muy
difícil encontrar un mapa de climas que incluya toda la costa oeste de
Norteamérica; los climas de Estados Unidos se acaban en la frontera con México,
y viceversa. Este mapa sí muestra los climas de todo el continente:
Se aprecia en el mapa la corriente fría que baja desde
Alaska por toda la costa oeste, causando tanto la famosa neblina de San
Francisco como la que enfría las uvas en los valles de Baja California – y los
de Sonoma, Santa Bárbara, Temécula, etc.
Otro de los pocos mapas de climas que he podido encontrar que
muestran alguna continuidad entre los dos estados es este de provincias
bióticas:
Las provincias bióticas son regiones en que se da un cierto
tipo de vegetación, y en el mapa se aprecia claramente que las diferentes
provincias coinciden con las diferentes AVAs de California. El artículo que acompaña el mapa comenta la necesidad de enfocarse
más en las regiones naturales que en las líneas divisorias políticas al
estudiar la biología de las mismas.
En este mapa se aprecia la geología de la región; la línea
divisoria entre México y Estados Unidos simplemente atraviesa el entorno
físico. La Sierra de Juárez del otro lado de la línea se llama Laguna Mountains
– ambas son parte del sistema montañoso denominado Cordillera de Norteamérica.
Los suelos del valle de Temécula y los del valle de Guadalupe tienen la misma
composición arenosa granítica.
![]() |
| Valle de Guadalupe |
![]() |
| Valle de Temécula |
La liga entre California y Baja California no solamente es
geográfica – es histórica. Hablando de vino, los sarmientos con que iniciaron
los primeros viñedos del estado norteamericano fueron llevados desde la
península – la entonces llamada Antigua California – y fueron plantados por
manos indígenas, por los nativos que acompañaron a los misioneros y los
soldados a fundar la Nueva California. No fue fray Junípero Serra, y no fue en
San Diego; estos temas los abordo en mi libro, “Vinicultores de las Californias
Hispanas.”
Es increíble pensar que lo que ahora es la megalópolis de
Los Ángeles en la primera mitad del siglo XIX era una gran región vinícola, con
cientos de miles de parras en los ranchos de la zona. O que los comienzos de la
vinicultura en Sonoma y en Napa se remontan a la época mexicana, cuando el
general Mariano Guadalupe Vallejo repartía ranchos y sarmientos entre sus
familiares y allegados.
Dadas todas estas circunstancias, no es sorpresa encontrar
la clara similitud entre los vinos de ambas regiones – potencia aromática y
alcohólica, frutalidad intensa, gran cuerpo. No nos debe asombrar, pues
comparten terruño e historia.
En la próxima ocasión hablaré del gran vino de Los Ángeles - el Angélica.








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